Por Valeria
Ericksen
Vivimos con partidos corrompidos, y no
hay autoridad moral. El presidente Peña Nieto no tiene autoridad moral para
decir este tipo de cosas (“quiero convocarles para… realmente superar este
momento de dolor), “con la casa (blanca), con ese patrimonio, no hay ni
siquiera legitimidad… frente al desastre que tenemos”, (Javier Sicilia)
La revista proceso da a conocer la
nota del pasado 30 de noviembre, donde Enrique Peña Nieto dio un discurso
acerca de cómo él nos quiere hacer ver el país, hablando primeramente de la
economía, los avances, las obras, los proyectos, diciendo una vez mas que se
debe “superar” lo de Ayotzinapa. El presidente nunca pidió perdón acerca del
caso y en la página de Aristegui muestran la crítica de los diarios extranjeros
hacia Peña Nieto, donde es tomado como mentiroso al no dar explicación lógica
de la casa blanca de 7 millones de pesos, también mencionan que no hecho
cambios en su gabinete, en resumen “No reconoció el costo político de sus
fracasos”. En fin, una vez más se ha hacho ver como un presidente sin
inteligencia política y con bajo déficit de empatía hacia el pueblo mexicano.
Solo lleva dos años en el poder y nos preguntamos cuánto tiempo más podremos
aguantar la impunidad que se vive en el país, y no solo eso, las condiciones de
vida son más precarias conforme pasan las generaciones, se están metiendo con
el territorio al proponer reformas y leyes que beneficien a los extranjeros, se
meten con la educación como en el caso de los chicos del politécnico, no hace
falta mencionar la inseguridad, la corrupción y la delincuencia que vivimos
cada día. Y es posible que continúen oprimiéndonos, deteniendo las marchas,
metiendo a la carel a la gente inocente, o mas fácil desapareciéndolos, ya 30
mil, ¿cuantos más?, si Peña Nieto no busca una revolución o una caída de su
régimen, debería empezar a ceder ante las exigencias del pueblo y demostrar que
su régimen político no se está pudriendo de corrupción.
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